LA MINA

 

LA MINA. A mediados del año 1997 una pinta apareció en el camino que conduce la comunidad San Francisco Tutepetongo a Tepeuxila, en una de las vueltas del camino en el tramo conocido como "La Ocotera". Foto: CEREC.

Exigen destituir a munícipe de San José del Progreso, Oaxaca

Los inconformes amenazaron con linchar a funcionarios y policías

 

Octavio Vélez Ascencio

Corresponsal

Periódico La Jornada
Viernes 20 de noviembre de 2009, p. 31

 

Oaxaca, Oax., 19 de noviembre. Durante más de 15 horas, pobladores del municipio de San José del Progreso, en la región de los Valles Centrales, retuvieron en la alcaldía al síndico, a tres regidores, al secretario y a siete policías del ayuntamiento en demanda de que se destituya al edil, Óscar Venancio Martínez Rivera.

Las autoridades y policías fueron retenidos de las 19:30 horas de ayer a las 13:30 de este jueves, luego que el subsecretario general de Gobierno, Joaquín Rodríguez Palacios, acudió a negociar con los manifestantes.

Bernardo Vásquez Sánchez, portavoz de la comunidad, dijo que los pobladores ocuparon el palacio municipal y retuvieron a las autoridades y los policías debido a que el alcalde no consultó con los pobladores la autorización otorgada a la mina La Trinidad, propiedad de la compañía mexicana-canadiense Cuzcatlán.

El alcalde pidió al gobernador Ulises Ruiz Ortiz enviar agentes de la Unidad Policial de Operaciones Especiales “para reprimir” a quienes bloqueaban los accesos a la mina, el 6 de mayo, acusó.

También acusó al munícipe y a Efrén Dionisio Cruz (quien concilia en conflictos entre vecinos) de golpear a Mario Ruiz y Martín Arango, ancianos que se oponen a la operación de la mina.

“Anda entregando dinero y zapatos en el pueblo para que la gente firme el documento de aceptación” de la mina, señaló.

Destacó que los inconformes iniciaron el procedimiento de desaparición de poderes en el Congreso del estado e incluso aportaron pruebas, pero la Comisión Permanente de Gobernación, encabezada por el priísta Javier Mendoza Aroche, no ha dado respuesta.

Vásquez Sánchez exigió que la legislatura local suspenda el ayuntamiento y nombre un concejo municipal electo por los pobladores, y que el Instituto Estatal Electoral convoque a la elección de autoridades en asamblea general de ciudadanos.

El subsecretario Rodríguez Palacios dijo que el síndico, los regidores y una representación de los inconformes acudieron al Congreso del estado para entrevistarse con una comisión de diputados y analizar la demanda de desaparición de poderes.

El funcionario dijo que ocho de los retenidos, entre ellos los policías, fueron llevados al hospital de la Cruz Roja para ser atendidos por las lesiones que les causaron los inconformes, quienes amarraron de pies y manos al síndico Pedro Francisco González Gopar y a dos agentes y a su lado colocaron leña y bidones de gasolina con la amenaza de quemarlos vivos.

 

La promesa incumplida

José Cueli

 

Se cumple el aniversario 99 de la Revolución Mexicana. Una revolución fundamentalmente agraria que más allá de ciertos avances que bien podrían haberse logrado sin tanto derramamiento de sangre no cambiaron, en esencia, la miseria de los campesinos.

 

Gradualmente en estos casi cien años han emigrado a la ciudad de México y no es que la urbe los atraiga, es que el campo los expulsa. En este exilio infligido se dirigen a la metrópoli, donde como espectros se hacinan en los tugurios, se convierten en portadores de neurosis traumáticas y se empobrecen cada día más.

Este éxodo ha alcanzado cifras alarmantes al grado de que casi tres cuartas partes de la población total de la ciudad corresponde a estos tristes expulsados de la tierra. La historia de México, además de la herida trágica constitutiva común a toda la humanidad, es portadora de otras dos penetrantes heridas: la colonización y la pérdida de la lengua.

Heridas que aún hoy arrastran y se patentizan, particularmente, en las poblaciones de marginados que viven en extrema pobreza, alienados, excluidos, silenciados, desterrados de sí mismos, con un mundo interno caótico que se confunde con la realidad exterior.

Viven al margen del lenguaje oficial, por sus fallas severas en la capacidad de simbolización que se agrava aún más al no compartir la simbología de los citadinos, tan distinta de la que tiene la gente del campo de donde son expulsados por la miseria y acuden al espejismo de la ciudad para ser sometidos por la violencia del lenguaje o el lenguaje de la violencia.

Violentado por la pérdida del lenguaje, el campesino mexicano se asemeja al descrito en el texto derridiano: “El campesino no esperaba encontrar tantas dificultades; creía que la ley debería ser accesible a todo el mundo y en todo momento, pero cuando miró con más detenimiento al guardián, enfundado en su abrigo de pieles, el ornamento piloso artificial, el de la ciudad y el de la ley, resolvió que lo mejor sería esperar hasta que tuviera permiso de entrar. Mas el hombre se decide, se decide a no decidir, aplaza, retrasa, posterga y se aliena cada vez más”.

Paráfrasis de la conducta del mexicano que inundado de duelos y pérdidas inelaborales, se instala en la pasividad y se sume en el letargo añorando la lengua materna que surge de la tierra madre, cuyas raíces se hunden en el terruño, brindando sensación de pertenencia, que hermana con el sol y con el agua, con la sangre y la tradición; tejiendo con mil hebras simbologías milenarias que arraigan en el cuerpo de la palabra y en la palabra del cuerpo. Lengua natal que es gesto y susurro, quejido y quimera.

Ésta ha sido nuestra gran pérdida. Y a ésta se han agregado otras más. Perdimos nuestra lengua y la mínima evocación de alguna raíz náhuatl nos profundiza la escisión.

Nuestros mitos fueron arrancados de raíz y andamos como espectros sin historia, llorando por los hijos no nombrados. Clamamos a los dioses antiguos, mutilados, lacerados en el rodar escaleras abajo de los templos para sumirse en una onda negrura. No llegan las plegarias de los mexicanos silenciados, que han perdido la voz y sólo conservan el grito y el sollozo. Pero ya no se sabe quién grita ni si el grito proviene de dentro o de afuera y así la realidad se confunde entre susurros, murmullos, plegarias, lamentos, silencios, oscuridad, túnel del tiempo, agujero negro, y así cabalga Rocinante en Tenochtitlán, y al ingenioso hidalgo de allende el mar las pirámides se le vuelven molinos de viento, y no es La Mancha ni Castilla ni Tacubaya ni los borregos son ejércitos, sólo saetas, saetas mortales que hienden de luz sus ojos, y, de pronto, la oscuridad, la guerra en la sangre, en la sangre de los muertos, los vivos, sí los vivos, hay que liberar a los vivos, ¿o a los muertos?

De todos modos ya no hay diferencia, ya no se sabe quién está vivo y quién muerto, dónde empieza la ficción y dónde la realidad. ¡Libertad! Sí, hay que liberar a los prisioneros, ¿de dónde? ¿de Argel?, ¿de Neza?

El espejo, sí todo está en el espejo, en los laberintos del espejo. Fija un punto y verás La Mancha, un castillo: Chapultepec, sí, las fuentes y los jardines, aún hay sol, montañas, la ventera, la princesa de las quimeras que duerme cubierta por las nieves eternas que se mezclan con su virginal palidez y junto a ella su caballero andante, que bien sabe desfacer entuertos y luchar aguerrido cuando los rufianes de los caminos pretenden inquietar el sueño de su doncella, que bajo la luz plateada descansa en eterno sueño. Sueños del mexicano que “tiene que seguir soñando”.

Tomado de: http://www.jornada.unam.mx/2009/11/20.

 

 

LA CUARTA GUERRA DE CONQUISTA EN LAS COMUNIDADES CUICATECAS.

TIERRAS CUICATECAS.

EL FANAR Y LAS TIERRAS COMUNALES.


Centro de Estudios de la Región Cuicateca  (CEREC)

Julio 31, 2009

 

1.-El Fondo de Apoyo para los Núcleos Agrarios sin Regularizar (FANAR) es un programa gubernamental federal para privatizar las tierras comunales y ejidales que tiene comofinalidad entregar una escritura al poseedor de la tierra para que finalmentedada su necesidad u el ofrecimiento de alguna persona particular este puedavender su propiedad a quien así lo requiera sin importar el origen ocaracterística particular del comprador porque quien vende ha perdidoautomáticamente la característica que anterior al proceso de privatizaciónposeía: el uso y la costumbre, la dignidad y el origen, que también son leyes,conocido en varias comunidades indígenas como El Derecho Mayor.

 

Deesta manera, la finalidad última del programa es la desincorporación del sujetode su cultura y que entre en el proceso de “modernización” al dotarlo de laseguridad de ser “dueño” de su parcela como si viviendo en un espacio comunal uejidal no lo fuera. Sólo que la diferencia radica en que en las tierrascomunales y ejidales el sujeto no existe, porque en ellas quien decide es la asamblea,aunque si existe la venta de la tierra pero se da entre propios del lugar,generalmente. En caso contrario, para que un particular de un lugar distintopueda adquirir una posesión en el lugar comunal o ejidal tiene que apegarse alderecho mayor, o sea que tiene que cumplir con las costumbres de la comunidad,prestar los servicios comunitarios gratuitos y cumplir con las actividades queprograma el comisariado comunal u ejidal según sea el caso, entre otrasactividades y servicios. Cumpliendo estos el sujeto se vuelve plural, seconvierte en parte del pueblo y tiene los derechos que tiene cualquier comuneroy/o ejidatario, además de que si existe alguna posesión que se encuentra enventa y quiere adquirirlo, lo puede hacer.

 

¿Entonces porqué entrarle al FANAR? Si no hay necesidad deprivatizar la tierra no tiene sentido alguno entrarle al programa. Más bien, elgobierno es el que parece necesitado de ello. ¿Por qué? Porque sigueinsistiendo en que las comunidades que no lo hicieron con el Programa de Certificación deDerechos Ejidales y Titulación de Solares (PROCEDE) en su momento continúen el proceso de cambio a lapropiedad privada, cuando en el documento que da origen a mencionado programadice que la decisión de entrarle o no debe de ser voluntario. Entonces ¿por quétanta insistencia?

 

Existen varias razones para ello, a) somos un paísdependiente del exterior, en todos los sentidos, de infraestructura, dealimentos, de gas y otros que son pilares elementales en cualquier economía. b)Padecemos de gobiernos corruptos que viven de entregar nuestras riquezas alexterior. c) Existe un grupo de poder amafiado con grandes trasnacionales quedominan los poderes facticos en las naciones quienes a cambio de mantenerse ensu posición o para escalar a otro nivel negocian las riquezas de las nacionespara que por anticipado se les apoye con dinero en épocas electorales. O Sea,que quien decide quien gobierna un país es ese grupo de poder trasnacional,posteriormente viene el cobro de la factura. d) El país se mantieneeconómicamente de la venta de petróleo el cual se está volviendo más caroextraerlo. e) Vivimos en una región muy basta de riquezas naturales, aguadulce, maderas y minerales. Por todo lo anterior, pero sobre todo por el punto“e” es que quieren que se privaticen las tierras porque como las comunidadesindígenas viven de la agricultura para autoconsumo y además de que estosproductos finalmente se importan de los Estados Unidos, los indígenas salimossobrando, y nuestras tierras son ociosas aparentemente, lo cual es gananciapara ellos porque lo ven con signo de pesos, por ello hay que cambiar eldominio de la tierra para que se pueda vender, que se vayan los legítimosdueños a otro lado, mientras que los poderosos y las trasnacionales se apropiende los recursos rentables, los que si se venden y que tienen un valor alto deganancia. Esta parte es la que no ven ni analizan aquellos que están de acuerdoal interior de las localidades y se prestan para que el gobierno avance en suinterés por privatizar la tierra de las comunidades y ejidos.

 

De esta manera regresa al campo cuicateco la nueva invasiónpor el control territorial. Primero fue el poderío azteca que alcanzó dominarla región, posteriormente vino la conquista española, más reciente, en los añoscuarenta del siglo XX, fue la imposición de la educación, ahora vienen por losrecursos naturales y minerales que como lo indican los estudios al respecto,nuestras tierras tienen concentraciones altas de minerales como oro, zinc,manganeso y uranio, entre otros, además de que poseemos importantes nacimientosde agua dulce, flora y fauna que son codiciados en otros lugares del planeta yque el gobierno mexicano nunca le ha importado su destrucción, ejemplos abundana lo largo y ancho del país.

 

2.- En la actualidad, todas las comunidades concaracterísticas sociales de explotación de la tierra han sido visitadas por laProcuraduría Agraria (PA) para insistir más no para invitar a que los núcleosagrarios le entren a la privatización de la tierra, de lo cual no han estadoexentas las localidades cuicatecas. De esta manera en los años 2006 y 2007,fueron visitadas las comunidades de San Sebastián Tlacolula, San JuanTeponaxtla, San Andrés Pápalo, San Pedro Cuyaltepec, Santa María Pápalo y SanJuan Tepeuxila, anteriormente ratificaron sus condición de ejido lascomunidades de San Francisco Tutepetongo y El Cacique.

 

De manera amañada la PA inició sus trabajos por lacomunidad de Tlacolula y Teponaxtla, ahora nos damos cuenta de que la finalidadera lograr que dichas comunidades privatizaran sus tierras ya que paralelamenteel gobierno federal ponía a la venta 3500 hectáreas de tierras posesión de lascomunidades mencionadas a las empresas mineras para explotar oro  en la modalidad de minería a cielo abierto eincluso el visitador agrario Lic. Juan Edy García Coronado ofreció camionetasdel año a cada uno de los miembros del comisariado en la comunidad Tlacolula,aún así la comunidad no le entró a la privatización de la tierra.

 

San Juan Teponaxtla, San Andrés Pápalo, San PedroCuyaltepec y Santa María Pápalo, privatizaron parte de sus tierras, con lafinalidad de que se reconocieran partes que se encontraban ocultas o porquetenían diferencias en sus limites entre comunidades colindantes y según la PAesto permitiría darle solución a las problemáticas intercomunitarias, pero loque desconocen las comunidades mencionadas es que están habitando una franja detierra que va desde Tehuacán, Puebla, hasta el norte de Chiapas y que va deancho desde Teotitlán del Camino hasta los limites de Teponaxtla al oriente quecontienen importantes concentraciones de Oro, Aluminio, Zinc, Manganeso yUranio en sus tierras, además de importantes cantidades de agua para hacer lalixiviación de los minerales en caso de ser explotados.

 

Queda la comunidad de Tepeuxila, que es cabecera municipalde las localidades Teponaxtla, San Andrés, Cuyaltepec y Tlacolula, que por lovisto cuando se hicieron los procesos de privatización en estas comunidades notuvo una opinión al respecto.

 

Por otro lado, en su interior, políticamente no hayclaridad. Tepeuxila es una de las comunidades más occidentalizadas de la regióny quienes en la actualidad representan el poder desde la presidencia municipalestán sometidos por el gobierno estatal.

 

Siempre Las tierras de Tepeuxila han sido comunales. Fuepor los años sesenta cuando ya hubo un intento de privatización de ellas y através de la recaudación de rentas en Cuicatlán se hicieron escrituras de laparte poblada o solares de la comunidad y uno que otro en el campo. Finalmente,en el año 2003, después de varios decenios de pleito por límites con el ejidode San Francisco Tutepetongo, el Tribunal Agrario (TA) manifiesta que losbienes de la comunidad Tepeuxila siguen siendo comunales en su totalidad.

 

La forma de vivir de los tepeuxileños en relación con latierra ha sido de la siguiente manera, los solares, están delimitados pormojoneras en los puntos donde cada fracción de tierra linda con otra porcióncorrespondiente a otra persona, de la misma manera se delimitan las tierras enla zona agrícola donde se maneja que la tierra es propiedad y que ha sido asignadoa su actual posesionario por herencia o por compra. Estas tierras estánescrituradas o en su caso tienen documento de compra venta.

 

Por otro lado, están las tierras de uso común, y casosejemplares son los lugares donde se ha trabajado con anterioridad, lahierbabuena, el rancho, ojo de agua, tierra caliente y la montaña, en estosmontes, las fracciones de tierra no estaban delimitadas por mojoneras, cadacomunero conocía y respetaba hasta donde podía trabajar, algunos terrenos eranencorralados y otros estaban dentro de un corral común donde laboraban más dedos comuneros, pero cada uno en los casos donde el lote era pequeño inclusivesabían cuantos surcos tenía la parcela.

 

La montaña, fue un corral común, de hecho en la temporadade sequía toda la gente se organizaba dirigida desde la sindicatura delmunicipio, para que una vez terminada la recolección de la mazorca y levantadoel zacate para alimento de los animales de quienes hicieron cultivo en señaladolugar, se abriera el corral común para la alimentación del ganado de loscomuneros de Tepeuxila, al parecer esto se le ha olvidado a los nuevoscomuneros y al ayuntamiento, más sin embargo a los animales no, hasta la fechaes notoria la llegada de animales que se encuentran en otros puntos delterritorio tepeuxileño cuando ya la pastura se agota en esas zonas y hay andanrondando la montaña.

 

Problemas generados por esta forma de vida: ninguna

 

¿Entonces por qué y para qué la privatización de la tierra?Si no es para entregarla al gobierno para que este a su vez la concesione aempresas privadas no tiene ningún sustento.

 

Por el contrario la privatización de la tierra termina conuna serie de formas de organización que tienen y que han mantenido a lascomunidades indígenas. Por ejemplo, se terminaría el tequio y los trabajoscomunitarios gratuitos: el servicio de policía, comités y ayuntamiento. Todosestos servicios tendrían que ser pagados.

 

Las propiedades serían vendidas a cualquier persona de lacomunidad o sin que pertenezca a ella. Nadie de la comunidad podría tener unaresponsabilidad a nombre del pueblo ya que todos serían sujetos particulares.

 

La cohesión social que permite el uso del suelo es el quese desintegraría. Cada persona, cada familia se aislarían porque ya no existirámás ese valor comunitario que hace que la vida de los pueblos funcione como unafamilia.

 

En las tierras comunales y ejidos son los comisariadosquienes cuidan del uso y disfrute de los recursos naturales para su explotacióncomún como es el caso del pastoreo de ganado, del uso de leña para combustibley de la distribución de la tierra para quien así lo requiera.

 

En las tierras privadas, reyna el dinero. Si tienes dinerocompras lo que quieras o requieras y si no tienes dinero te mueres de hambre,nadie se solidariza con tu persona.

 

 

DON PANTALEÓN Y LA CHANECA

Noviembre de 2009.

Por aquellos años, seguramente que fueron los años cincuenta del siglo veinte, abundan los cuentos sobre chaneques (duendes) que se burlaban de la gente que vivía en las pequeñas comunidades campesinas e indígenas del país México.
En la región Cuicateca, al norte del estado de Oaxaca, se encuentra la comunidad Tepeuxila de la que fue originario don Pantaleón Cruz, hombre que se distinguió por trabajador pero que también le dio gusto a la vida, entre ellos, asistía a lo bailes ya que le gustaba enamorar a las muchachas bellas de su época; uh, que por ese entonces eran comunes ellas y continuos los bailes en la comunidad, ya que era un pueblo muy poblado y por lo tanto las muchachas abundaban y los bailes y fiestas también.
La comunidad en general presentaba un cambio, las casas dejaban de ser de paredes de palos (madera) y de techos de zacate, para construir las nuevas de material de adobe y teja, entonces don Pantaleón era el tejero más famoso de la comunidad, entre sus trabajos estaban las tejas del techo de la iglesia, del municipio, de la casa de don Remigio, de la casa de don Enrique, claro tenía sus virtudes, entre otras pues de que don Pantaleón era el dueño de la tierra y tenía a sus mozos para que le hicieran el trabajo, mientras tanto el recorría la comunidad, algunas veces sobrio y en otras con unos aguardientazos (aguardiente hecho a base de jugo de caña) en el cuerpo.
Pero también tenía su tienda. Don Pantaleón tuvo a su hermano Julio, Julio desde muy chico se alistó en el Ejercito Mexicano ahí por la región de Minatitlán, Veracruz, y luego de dos años de estar como soldado raso, logró el puesto de general de caballería, nivel que ocupaba cuando llegó la noticia de que había fallecido.
Los hermanos Pantaleón y Ernesto que eran ya muy inteligentes para esos tiempos, entre otras cualidades que tenían era de que dominaban perfectamente el idioma español, cuando aproximadamente un noventa y dos por ciento de la población tepeuxileña en general hablaba la lengua originaria que es el “cuicateco”. Se movilizaron, y como Pantaleón viajaba frecuentemente a Cuicatlán, lugar donde pasaba el ferrocarril que comunicaba la ciudad de Puebla con la capital de Oaxaca; y en ella habitaban varios españoles quienes se dedicaban a fabricar piloncillo y alcohol, además de surtir de materias primas a toda una inmensa región y quienes tenían parientes en la ciudad de México que se dedicaban al estudio y que por lo tanto ya tenían profesionistas médicos y abogados, entre otros.
Uno de ellos, Jesús Espinas surtía la mercancía que don Pantaleón proveía en su tienda de Tepeuxila y el fué quien le dijo la manera en  que se debía de actuar para rescatar los seguros que por derecho le correspondían a los deudos por la muerte de Julio. De esa manera, don Jesús proporcionó los datos de un abogado conocido suyo que vivía en la calle de San Juan de Letrán, No. 17, en la ciudad de México, para que llevara el caso de la investigación planteada.
Después de dos años, el caso fue resuelto y los hermanos antes mencionados obtuvieron los finiquitos que por derecho de trabajo y por el tipo de muerte correspondían a su hermano Julio, de ahí don Pantaleón echo a andar su tienda, conoció la ciudad de México, Veracruz y de esa manera llegaron los primeros cuicatecos-tepeuxileños a la ciudad capital, lo que permitió las migraciones posteriores fuera de la región.
Ya con el dinero en la mano y con tanta muchacha en la comunidad, además de la pobreza que se vivía en varias casas, don Pantaleón se dedicó a despilfarrar las ganancias que obtenía de sus ventas.
Los fines de semana hacía fiestas en su casa, cuando no había fiestas comunitarias o publicas, fue uno de los primeros en comprar una vítrola (aparato de música que tocaba discos LP a base de cuerda) y de su tienda fiaba los productos a sus amigas y a sus amantes.
Ese año también trabajó en el campo, sembró frijol en el mes de agosto en el “noveno”, (paraje ubicado al suroriente de la comunidad, a donde se llega caminando como en cuatro horas aproximadamente) y el día cuatro de noviembre caminó hacia su frijolar para ver como iba creciendo la plantación, además de revisar que las arrieras no la cortaran porque en los tiempos de lluvia abundan ese tipo de hormigas para trozar los cogollos de la planta y no la dejan crecer, ni florear.
Después de caminar las horas mencionadas, llegó a su parcela. Dejó su morral de comida colgado de un árbol de espinas que se encuentra una vez entrando a su campo, caminó entre la plantación de frijol, para esto ya eran casi las once de la mañana. El día que se sentía frío por aquello de la venida de los muertos y de por sí que ya se acerca el fin de año, además de que por esos años las lluvias eran más abundantes y constantes porque el efecto del calentamiento global aún no era conocido, empezaba a calentar.
Para ello ya había llegado al centro de su plantío y estaba pensando ya en regresar al pueblo, pues las hormigas no se veían por ningún lado y ningún otro animal había hecho daño alguno. Estaba contemplando el cerro que se encontraba en frente de él, hacia el nororiente del terreno, ya que el sol aún no pegaba en todo el terreno sembrado, un aire frío sintió que le recorrió el cuerpo y en eso volteó hacia la puerta de su campo y vio que entraba su amante que de manera muy rápida se fue aproximando hasta donde don Pantaleón se encontraba.
La mujer no parecía que pisara el suelo, las matas de frijol no se movían y el cuerpo de la mujer avanzaba; en unos instantes ya estuvo situada detrás de don Pantaleón quien le espetó de manera fuerte -¿Qué haces aquí? ¿Por qué veniste?- no quedamos en eso, -yo te dije que regresando te buscaría.
La mujer le contesto. –Yo quiero estar contigo, además necesito un poco de “ocote” (madera de pino con resina que arde muy fuerte, el cual se utilizaba para alumbrar las habitaciones antes de que hubiera luz eléctrica), por eso vine a seguirte, pero también me enteré que viniste sólo, sin tus medieros, y aproveché para estar contigo.
De esta manera discutían, pero la mujer no permitía la discusión de frente a frente, sino que cada que don Pantaleón le buscaba la cara siempre se le escabullía y se movía de tal manera que no pudiera observarla perfectamente, y en eso don Pantaleón alcanzo a  mirarle los pies y fue donde notó con más precisión de que con quien discutía no era su amante sino que era una chaneca, porque el talón del pie tenía una abertura y entre los dedos tenía un cuero como lo tienen los patos en las patas.
Don Pantaleón reflexionó inmediatamente y se situó a la defensiva, en aquellos años era treintañero y sus movimientos reflexivos eran bastante buenos aún.
Trató de serenarse y pensar en Dios, pero ni con las oraciones que balbució la chaneca desapareció. Por el contrario, la chaneca quería imponerse en todo a las acciones que iba tomando don Pantaleón.
Para esto, como recién había pasado la fiesta de muertos, en el campo no había ningún campesino, el campo estaba desierto. No había gran cosa que hacer ni a quien recurrir. Para ello don Pantaleón no se había dado cuenta ni como, pero ya estaba en el lugar donde había dejado sus cosas, las había tomado y estaba de regreso a la comunidad.
Nuevamente iniciaron la discusión, ahora sobre el regreso, como el camino es angosto hay que avanzar en fila, por lo que la chaneca decía que don Pantaleón se adelantara y la chaneca iría detrás, y don Pantaleón con el miedo que sentía quería que la chaneca fuera adelante y el la seguiría. Bueno, después de un buen rato de dialogo, la chaneca se convenció en que caminaría adelante y fueron avanzando. Don Pantaleón tenía miedo de que la chaneca le hiciera una maldad y de que  lo fuera a aventar en algún barranco o en una peña.
Caminaron, cruzaron el noveno y después de un rato llegaron a la “Loma del Corral”, paraje muy accidentado, es pura peña, por lo menos unos cien metros. Y nuevamente la discusión porque además en ese punto parte una vereda que llega y cruza el paraje “el frijolar”, la chaneca quería que caminaran por el camino común y don Pantaleón quería que se fueran por la vereda; la vereda está accidentada pero no tanto como el camino común.
Así, después de algunos instantes, nuevamente la chaneca concedió la razón a don Pantaleón y se dispusieron a caminar por la vereda. Avanzaron y avanzaron, para ello el tiempo había transcurrido y la puesta del sol ya se miraba próxima a suceder. Llegaron en el paraje denominado “mala mujer”, hasta entonces don Pantaleón escucho que en el mismo camino venía en dirección a él un campesino que iba tarareando una canción, lo que permitió que el corazón, el alma y el espíritu de don Pantaleón se tranquilizaran y le permitieran respirar profundamente después de tantas horas de tensión y de convivir con la chaneca.
La chaneca por su parte, ya no dijo nada, se convirtió en una zorra y se alejo aullando entre la maleza, debajo del camino.
Cuando llegó don Pantaleón al pueblo, le comentó lo sucedido a su mujer, a su amante y a sus amigos. Tiempo después, vendió sus propiedades y todas sus pertenencias y migro a otras tierras por el estado de Veracruz, donde falleció hace algunos años, en los primeros del siglo veintiuno.

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